Cusco está a 3,400 metros sobre el nivel del mar, y la altura se siente. La clave es llegar con calma: dedica el primer día a descansar, hidrátate bien y evita el alcohol.
El mate de coca ayuda, y empezar por el Valle Sagrado (más bajo) antes de subir a Cusco facilita la aclimatación. Si planeas trekking, reserva al menos dos días de adaptación.